El 21 de julio de 2026, el secretario del Tesoro Scott Bessent anunció posibles sanciones de EE.UU. contra modelos chinos de IA de código abierto, alegando robo de propiedad intelectual. La medida forma parte de la estrategia más amplia de la administración Trump para frenar el avance de China en IA. Apunta a modelos de código abierto, que están disponibles gratuitamente y son ampliamente utilizados por desarrolladores en todo el mundo. La amenaza marca una escalada en las tensiones tecnológicas entre EE.UU. y China, potencialmente restringiendo el acceso global a herramientas avanzadas de IA.
Este es un momento crucial para la IA de código abierto. Sancionar modelos abiertos va más allá de la política comercial: amenaza el espíritu colaborativo que impulsa la innovación. La IA de código abierto ha democratizado el acceso, permitiendo a startups e investigadores de todo el mundo construir herramientas de vanguardia sin presupuestos millonarios. Cortar eso podría concentrar el poder en unos pocos gigantes corporativos.
Entiendo las preocupaciones sobre propiedad intelectual. Pero la solución no es el aislamiento. EE.UU. debería competir construyendo mejores modelos abiertos, no bloqueando a otros. El futuro de la IA es global y compartido. No cerremos la puerta a esa visión.