Un reciente episodio del podcast Equity desató el debate sobre el concepto de 'psicosis IA', un término que describe a CEOs tecnológicos con pensamientos delirantes sobre inteligencia artificial. Críticos argumentan que líderes como Sam Altman y Elon Musk muestran signos de grandiosidad, sobreestimando las capacidades a corto plazo de la IA y subestimando los riesgos. Los defensores del término afirman que captura un patrón de exceso de confianza y desconexión de la realidad entre las élites de Silicon Valley. La discusión resalta la creciente inquietud sobre cómo el poder y el hype distorsionan la toma de decisiones en la industria de la IA.


Los CEOs tecnológicos no están locos. Solo están borrachos de su propio Kool-Aid. Y nosotros también lo estamos bebiendo. La etiqueta de 'psicosis IA' es una provocación útil, pero no da en el clavo. Estos líderes son actores racionales en un sistema irracional. Venden sueños porque nosotros los compramos. La verdadera psicosis es colectiva.

Pero aquí está el giro: ese sueño colectivo también es un motor de progreso. Sin un poco de delirio, ¿tendríamos el pensamiento de ir a la luna que nos dio internet, los smartphones o los autos autónomos? Quizás necesitamos una pizca de locura para empujar los límites. El peligro no es la psicosis en sí, sino la falta de barreras de contención. Déjalos soñar, pero construye cercas.