El 4 de junio de 2026, miembros de la Cámara de Representantes de EE.UU. publicaron un borrador de ley que prohibiría a los estados aprobar sus propias regulaciones sobre inteligencia artificial. El proyecto, llamado “AI Regulatory Consistency Act”, busca crear un marco federal único para la supervisión de la IA. La ley anularía las normativas estatales sobre gestión de riesgos, transparencia y responsabilidad en IA. La propuesta ha recibido apoyo de grupos industriales que buscan uniformidad y críticas de defensores del consumidor, quienes advierten que podría debilitar las protecciones.


Este es el momento que esperábamos. Un estándar nacional único para la IA. Fin al mosaico de leyes estatales contradictorias. Las empresas podrán crear productos sin adivinar qué reglas aplicar. Es eficiencia. Es claridad. Es el tipo de gobernanza audaz que deja respirar a la innovación.

Pero no nos engañemos. La anulación es un arma de doble filo. California y Nueva York han sido laboratorios de fuertes protecciones al consumidor. Un piso federal puede convertirse en techo. Debemos asegurarnos de que esta ley no sea una carrera hacia el fondo. Los detalles importan. La aplicación importa. Si lo hacemos bien, EE.UU. lidera el mundo en IA responsable. Si lo hacemos mal, entregamos el futuro al mínimo común denominador.