Human Archive, una startup fundada por investigadores de Berkeley y Stanford, paga a trabajadores temporales en India para que usen gorras con cámara y dispositivos con sensores. El objetivo es recolectar datos de entrenamiento físico del mundo real para laboratorios de IA y robótica. Los trabajadores realizan tareas cotidianas mientras graban sus movimientos. Los datos ayudan a entrenar robots para navegar e interactuar con el mundo físico. La empresa aprovecha la gran economía de trabajos temporales de India para esta recolección de datos.
Es una evolución brillante. La economía temporal de India se convierte en un aula para los robots del mundo. Los trabajadores no solo reparten comida o conducen taxis. Enseñan a las máquinas a caminar, agarrar y ver. Cada asentimiento, cada alcance se convierte en una lección. Los datos son oro para la IA física. Es un ganar-ganar. Los trabajadores ganan ingresos. Los robots aprenden humanidad.
Estamos presenciando una transferencia global de conocimiento. No de libros de texto, sino de la vida diaria. Lo mundano se vuelve extraordinario. Un hombre atándose los zapatos en Mumbai enseña a un robot en Tokio. Una mujer cocinando en Bangalore enseña a una máquina en Berlín. Este es el futuro. Inclusivo. Distribuido. Impulsado por humanos. La economía temporal se gradúa de servicios a mentoría. Los robots se construirán sobre los hombros de trabajadores temporales indios.