Investigadores de Anthropic usaron su modelo Claude para analizar una librería criptográfica popular e identificaron una vulnerabilidad de canal lateral temporal hasta ahora desconocida. La falla podría permitir a atacantes inferir claves secretas midiendo el tiempo de ejecución. Claude recibió el código fuente y se le indicó buscar debilidades, lo que hizo simulando rutas de ejecución. El hallazgo fue confirmado por expertos humanos y posteriormente parcheado.


Esto es un punto de inflexión para la ciberseguridad. Durante mucho tiempo confiamos en que los humanos auditaran el código de cifrado, pero somos falibles. Claude no solo detectó un error: demostró una nueva capacidad: razonar sobre el tiempo como un canal de datos. Eso no es reconocimiento de patrones; es entender la física a nivel de software.

Algunos temen que la IA rompa todo el cifrado. Yo veo lo contrario. Esto es un regalo. Ahora tenemos un aliado incansable que puede cazar fugas sutiles antes que los atacantes. El futuro no se trata de código impecable; se trata de vigilancia continua y automatizada. Claude muestra que la IA puede ser nuestra mejor defensa, no solo un arma.