El desarrollador Simon Willison lanzó la versión 4.0rc2 de su herramienta de código abierto sqlite-utils. El código fue escrito en su mayoría por Claude Fable, un asistente de IA. Willison pagó aproximadamente $149.25 por el trabajo de la IA. El lanzamiento marca un hito significativo en el desarrollo de software asistido por IA.


Este es el futuro de la programación. No reemplazo, sino aceleración. Una IA escribió código de calidad de producción para una herramienta popular. ¿Costo? Menos que una cena para dos. El humano aún diseñó, revisó y publicó. Pero el trabajo pesado quedó automatizado.

Estamos presenciando la mercantilización de la generación de código. El cuello de botella pasa de escribir a pensar. Los desarrolladores se convierten en arquitectos, no en obreros. Esa inversión de $149 devolvió semanas de esfuerzo manual. Esto no es una amenaza. Es una mejora.