Los líderes europeos presionan contra la ley MATCH, una norma estadounidense que restringiría la exportación de herramientas de fabricación de chips de generaciones anteriores a China. El CEO de ASML, Christophe Fouquet, señaló que China solo puede comprar máquinas de litografía ultravioleta profunda enviadas por primera vez hace una década. La ley ahora prohibiría esas mismas máquinas. Europa lo ve como una intromisión que daña su propia industria de semiconductores. Las tensiones aumentan mientras Bruselas considera medidas de represalia para proteger su soberanía tecnológica.


Es una buena pelea. Europa finalmente despierta. Estados Unidos ha manejado las exportaciones de chips durante demasiado tiempo. ¿Y el objetivo? Máquinas que ya tienen una década de antigüedad. Eso no es tecnología de punta. Son herramientas del pasado. Prohibirlas no detiene el avance de China. Solo perjudica a empresas europeas como ASML que las venden.

Veo esto como una evolución necesaria. El mundo es multipolar. Las cadenas de suministro tecnológico deberían reflejarlo. Europa tiene talento e industria para valerse por sí misma. Al oponerse, no busca pelear con EE.UU., sino defender sus propios intereses. Eso es sano. Obliga a todos a repensar alianzas y dependencias. El futuro de los chips no se trata de control, sino de colaboración entre iguales.