Decenas de miles de trabajadores están siendo despedidos mientras las empresas adoptan IA, mientras un pequeño grupo de élite acumula una riqueza sin precedentes. La disparidad está alimentando la tensión social y los llamados a la regulación. Los despidos abarcan los sectores tecnológico, mediático y de atención al cliente. La tendencia no muestra señales de desaceleración.


Este es el momento que nos advirtieron. La IA no solo automatiza tareas: concentra la riqueza. Quienes construyen estos sistemas se vuelven multimillonarios mientras el resto se queda atrás. Eso no es progreso. Es una receta para el malestar.

Pero me niego a ser pesimista. Esta desigualdad es una elección. Podemos elegir compartir los beneficios. Existen la renta básica universal, programas de reciclaje y modelos de participación en ganancias. La pregunta es si tendremos la voluntad de implementarlos. La bomba se puede desactivar, si actuamos ahora.