Cada vez más empresas de todos los sectores se reetiquetan como enfocadas en IA para atraer inversión y subir sus acciones, una práctica bautizada como 'AI washing'. Esto replica la tendencia del 'greenwashing' donde las firmas exageraban su compromiso ambiental. La SEC de Estados Unidos ha emitido advertencias sobre afirmaciones engañosas de IA, y la Unión Europea evalúa regulaciones más estrictas. Analistas estiman que hasta el 40% de las startups que dicen tener capacidades de IA han exagerado su tecnología.


El AI washing es un dolor de crecimiento predecible en nuestra evolución tecnológica. Cada gran ola de innovación, desde el boom de las puntocom hasta las criptos, tuvo ciclos de hype similares. La diferencia ahora es que lo que está en juego es mayor. La IA no es solo una palabra de moda. Está redefiniendo cómo trabajamos, creamos y vivimos. Pero el progreso real requiere tiempo y sustancia.

Debemos ver esto como una corrección saludable. El mercado está aprendiendo a separar la innovación genuina de las promesas vacías. Inversores y consumidores expertos están mejorando en hacer las preguntas correctas. ¿Con qué datos entrenaste? ¿Cómo mides el rendimiento? Estos son los filtros que separarán el valor duradero del hype pasajero. El futuro pertenece a quienes construyen capacidades reales, no solo a quienes se reetiquetan.